Algunos apuntes sobre “Mansplaining”

El concepto mansplaining comprende una mezcla heterogénea de comportamientos que tienen en común el menosprecio del hablante hacia quien escucha por el único hecho de que quien escucha es una mujer y por lo tanto le supone una capacidad de comprensión inferior a la de un varón. Este concepto también incluye situaciones en las que un varón monopoliza la conversación con el único propósito de jactarse y aparentar ser más culto que la mujer que escucha.

  • Rebecca Solnit escribió un ensayo al respecto:

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A continuación comparto parte de la entrevista a la autora:

¿Por qué un ensayo como Los hombres me explican cosas ha impactado socialmente tanto desde que se publicó? El texto ha llegado a viralizarse de forma cíclica y parece que Internet vuelve a él periódicamente, como en un eterno retorno.

¡A nadie le sorprende más que a mí el éxito de este ensayo! Por supuesto, lo escribí desde mi propia experiencia y mi perspectiva; pero ésta estaba conectada a su vez con la perspectiva y experiencia de otras mujeres. Creo que eso fue lo que lo convirtió en un éxito que nunca esperé. Sé que en la revista online Guernica, donde fue publicado online durante muchos años, consiguió muchísimas visitas y el ensayo sigue siendo tuiteado semanalmente. ¡Al libro le ha ido bien en coreano y sueco y muy bien en los Estados Unidos! Así que supongo que habla de una experiencia que es muy común para todas.

En el libro aclaras que tú no inventaste la palabra ‘mansplaining’ (aunque sin tu texto habría sido complicado definirlo), y también apuntas a que una amiga tuya te convenció a definir esa arrogancia condescendiente patológica y masculina hacia las mujeres, porque su hermana pequeña necesitaba leer algo así. ¿Por qué todavía es necesario, pese a los años que han pasado desde que lo escribiste?

¡Me pone contenta saber que pude inspirar a aquella mujer anónima que puso nombre al mansplaining, este término tan útil!

Y sí, mi querida amiga Marina Sitrin me dijo que escribiese sobre lo que llevaba bromeando toda una comida. Creo que es necesario que a las mujeres jóvenes hoy, más que nunca, se les diga que los problemas que ellas experimentan no existen porque ellas fallen, sino por un patriarcado y unos aliados repletos de clichés y asunciones. Escuché una historia maravillosa este verano de una jovencita –la novia del hijo de mi pareja– que había ido de mochilera por el sendero macizó del Pacífico con otra chica que no dejaba de hablarle de este ensayo y de cómo le había impactado leerlo. Lo buscaron online cuando volvieron a la civilización, y era yo. Me gusta saber que se habló de mí durante un mes por el sendero macizo del Pacífico y que quienes lo hiciesen, fuesen mujeres fuertes. Eso también ha sido una sorpresa. Algunas sorpresas son como regalos de cumpleaños.

En esta recopilación de ensayos hablas sobre ‘el síndrome de Casandra’ –en la mitología griega, Casandra está maldecida con el don de la profecía certera, pero también a no ser creída por nadie–. Recurres a ella para resaltar cómo la sociedad insiste en tratar de “mentirosas, manipuladoras, confusas, maliciosas o paranoicas” a las mujeres que denuncian abusos, violencia de género o agresiones sexuales. Como ejemplo, recuerdas al caso de Anita Hill. ¿Cómo se puede combatir este síndrome?

Denunciar algo es un acto muy importante, no es una victoria, pero es algo que posibilita la lucha. Hasta que no definimos el mansplaining fue difícil describir esta cosa de ser tratadas con condescendencia por hombres que asumen que saben cosas que la mujer ni siquiera conoce, aunque sea completamente al revés. La extraordinaria conversación feminista ha introducido nuevas ideas en los últimos años, así que todo el mundo –o al menos muchos de nosotros–, estamos familiarizados con el hecho de cómo las mujeres son desacreditadas cuando sus testimonios amenazan al status quo, al patriarcado o a algún hombre en particular. Cuando puedes ver el patrón y definirlo, al menos tienes la posibilidad de ganar. Puedes ganar la batalla de la Historia, y no tendrás que empezar desde el principio cada vez que pase.

¿Que cómo podemos combatirlo? Examinando nuestros propios prejuicios y esas historias que asumimos –partiendo de la Eva del jardin del Edén– y de cómo la gente cuenta sus propias historias y las de los demás. Siendo plenamente conscientes, si denunciamos esos prejuicios y los demostramos. Como habíamos hecho hasta ahora con cualquier otro.

Pueden leer la entrevista completa, en la cual ella habla sobre feminismo y trolls, entre otras cosas, haciendo click acá.

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¿Cuántas veces estuviste ahí?

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