Cita

En las habitaciones de Melisandre no reinaba nunca la oscuridad. En el alféizar de la ventana ardían tres velas de sebo que mantenían a raya a los terrores que acechaban en la noche, y otras cuatro titilaban a toda hora junto a su cama, dos a cada lado. La primera lección que aprendían los que entraban a su servicio era que el fuego no debía apagarse nunca, jamás.

G. R. R. Martin, Canción de Hielo y Fuego 5 (Danza de dragones).
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