Género-estilo-género: diez proposiciones comparativas

0. Tanto el estilo como el género se definen por características temáticas, retóricas y enunciativas.

1. No hay rasgos enunciativos, retóricos o temáticos ni conjunto de ellos que permitan diferenciar los fenómenos de género de los estilísticos.

2. Es condición de existencia del género su inclusión en un campo social de desempeños o juegos de lenguaje; no ocurre lo mismo con el estilo.

3. La vida social del género supone la vigencia de fenómenos metadiscursivos permanentes y contemporáneos.

4. Los fenómenos metadiscursivos del género se registran tanto en la instancia de producción como en la del reconocimiento.

5. Los géneros hacen sistema en sincronía; no así los estilos.

6. Entre los géneros se establecen relaciones sistemáticas de primacía, secundaridad o  figura-fondo; no así entre los estilos.

7. Como efecto de sus relaciones de primacía, secundaridad y figura-fondo, un género puede convertirse en la dominante de un momento estilístico.

8. Un estilo se convierte en género cuando se produce la acotación de su campo de desempeño y la consolidación social de sus dispositivos metadiscursivos.

9. Las obras “antigénero” quiebran los paradigmas genéricos en tres direcciones: la referencial, la enunciativa y la estilística.

10. Las obras antigénero pueden definirse como género a partir de la estabilización de sus mecanismos metadiscursivos, cuando ingresan en una circulación establecida y socialmente previsible.

Steimberg Oscar en “Semiótica de los medios masivos”
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