Cita

El dragón de hielo era de un blanco cristalino, ese tono blanco tan intenso y frío que casi es azul. Estaba cubierto de escarcha, de modo que cuando movía la piel, ésta se rompía y crujía como cruje la capa de hielo de la nieve bajo las botas de un hombre, y se caían copos de escarcha. Sus ojos eran claros, profundos y fríos. Sus alas eran enormes y se parecían a las de un murciélago, teñidas de un pálido azul transparente. Adara podía ver las nubes a través de ellas, y a menudo la luna y las estrellas, cuando la bestia revoloteaba trazando círculos de hielo por los cielos. Sus dientes eran carámbanos, una hilera triple, lanzas dentadas de tamaño desigual cuyo blanco contrastaba con sus fauces azul oscuro. Cuando el dragón de hielo batía sus alas, soplaban vientos fríos, la nieve se arremolinaba y se movía deprisa, y el mundo parecía encoger y temblar.

George R. R. Martin: El dragón de hielo (The ice dragon)
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s