Sobre el arte corporal caduveo

La cara y a veces también todo el cuerpo están cubiertos por una redecilla de arabescos asimétricos alternados con motivos de una geometría sutil (…) En 1935, yo mismo reuní varios cientos de motivos de la manera siguiente: primero me propuse fotografiar las caras, pero las exigencias financieras de las bellas de la tribu hubieran agotado rápidamente mis recursos. Luego intenté trazar rostros en hojas de papel sugiriendo a las mujeres que las pintaran como lo hubieran hecho sobre sus propios rostros; el éxito fue tal que renuncié a mis torpes croquis. Las dibujantes no se desconcertaban para nada frente a hojas en blanco, lo cual demuestra la indiferencia de su arte con respecto a la arquitectura natural del rostro humano.

(…)

En todos los casos, el trabajo acabado traduce una preocupación de equilibrio, entre otros principios que van también de a pares: una decoración primitivamente lineal es retomada al final de la ejecución para ser parcialmente transformada en superficies (llenando ciertos sectores, como hacemos cuando dibujamos maquinalmente); la mayoría de las obras se funda en la alternancia de dos temas, y casi siempre la figura y el fondo ocupan aproximadamente una superficie igual, de tal modo que es posible leer la composición de las dos maneras, invirtiendo los grupos e invitándolos a desempeñar uno u otro papel: cada motivo puede ser percibido en positivo o en negativo. Finalmente, la decoración respeta a menudo un doble principio de simetría y asimetría simultáneamente aplicados, que se traduce en forma de registros opuestos entre sí, raras veces partidos o interrumpidos, más a menudo seccionados, divididos o también acuartelados o jironados. Empleo a propósito estos términos de heráldica, pues todas esas reglas evocan irresistiblemente los principios del blasón.

 

(…)

las decoraciones complejas que se obtienen por medio de ese procedimiento son a su vez destacadas y confrontadas por medio de cuarteles iguales a los de los blasones, donde dos decoraciones se reparten entre cuatro cantones opuestos dos a dos, que simplemente se van repitiendo en cada uno de ellos, en forma y en color.

 

(…)

Las descripciones antiguas nos los muestran inmovilizados por la preocupación de aparentar, de no rebajarse y sobre todo, de no malcasarse. Así pues, semejante sociedad se encontraba amenazada por la segregación. Ya fuera por voluntad o por necesidad, cada casta tendía a replegarse sobre sí misma a expensas de la cohesión del cuerpo social total. En particular, la endogamia de las castas y la multiplicación de los matices de la jerarquía debían comprometer las posibilidades de uniones conformes a las necesidades concretas de la vida colectiva. Sólo así se explica la paradoja de una sociedad reacia a la procreación que, para protegerse del riesgo de los malos casamientos internos, llega a practicar ese racismo a la inversa que es la adopción sistemática de enemigos o de extranjeros.

 

(…)

el mayor peligro que se señala entre los mbayá estaba parcialmente compensado, tanto entre los guana como entre los bororo, por un corte en dos mitades que, como sabemos por el último ejemplo, dividían las clases. Si bien estaba prohibido a los miembros de clases diferentes casarse entre sí, a las mitades se les imponía la obligación inversa: un hombre de una mitad debía obligatoriamente desposar a una mujer de la otra y recíprocamente. Por lo tanto, se puede decir que la asimetría de las clases se encuentra, en cierto sentido, equilibrada por la simetría de las mitades.

 

(…)

Siempre tenemos que vérnoslas con una doble oposición. En el primer caso consiste ante todo en la oposición de una organización ternaria con otra binaria, la una asimétrica y la otra simétrica, y en el segundo, consiste en la oposición de mecanismos sociales fundados los unos sobre la reciprocidad y los otros sobre la jerarquía. El esfuerzo por permanecer fiel a estos principios contradictorios implica divisiones y subdivisiones del grupo social en subgrupos aliados y opuestos. Como un blasón que reúne en su campo prerrogativas recibidas de varias líneas, la sociedad se encuentra dividida, cortada, partida y seccionada.

 

— Lévi-Strauss, C., 1970. “Una sociedad indígena y su estilo”. En Tristes trópicos. Buenos Aires: Eudeba.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s